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Personaje
En una noche sin luna y a la orilla del mar, José Angel, joven graduando universitario, blanco, rubio, ajos azules. Ha decidido vaciar su corazón ante un jurado imaginario del que debe obtener comprensión ante las limitaciones y contradicciones que lo tienen en gran zozobra existencial.
¡Salud, oh invisible jurado! Comparezco ante Ustedes con el corazón en la mano, para aliviar mi atormentado espíritu. Saben Ustedes que todos me tienen por ingenioso, simpático, animado, conquistador, amén de un sinfín de cualidades y talentos.
Pero estoy harto de esos atributos. Si bien me han permitido disfrutar éxito, mujeres, y fama - ¡qué orden en la secuencia!- la verdad es que todo ello me tiene cansado y agobiado.
Yo lo que anhelo es el calor de la confianza, de la ternura, de la aceptación incondicional, de mi parte y de los demás, como solo mi mamá me ha sabido brindar.
Pero no lo consigo. Siempre me veo obligado a representar un papel para los demás y para mí mismo. Es más, no me atrevo a vivir sin la adulación y admiración que los demás me profesan, incluso la que yo mismo me profeso.
Porque, ¿cómo podría yo estar contento con un joven tímido, corto de vista, constantemente amenazado con acné propio de etapa anterior, totalmente inseguro en su relación con las muchachas, y pare Usted de contar? (O mejor dicho, paren Ustedes de contar, y discúlpenme la descortesía de hablar en primera persona olvidándome de Ustedes, mis jueces)
Entre la cumbre y el abismo, entre la cima y la sima es que me debato : Para afuera lo superior, para adentro lo inferior. Siento que he vendido el alma al diablo con este juego de luces externas y sombras internas.
Los valientes y talentosos, así como los triunfadores del best seller, desafían a los pobres mortales a atreverse a soltar las amarras de la mediocridad y de las máscaras.
Ustedes mismos probablemente esperen de mí ese gesto grandioso y sublime, pero, pregunto a Ustedes, con la mano (la otra) también en el corazón ¿tiene lógica humana o divina que un pobre y contradictorio muchacho arrojado a la vorágine de este siglo XXI deje de ser lo que es y se convierta en una abstracción, en una idealidad, en un concepto que se expresa a través mío?
No, ¿verdad? Eso sería encontrar la cuadratura del círculo, la frialdad del fuego o al revés. Entonces, honorables miembros del jurado, ¿porqué mejor no dejamos este asalto al cielo, volvemos a la realidad brumosa del juego de sombras chinescas en la que se desenvuelven nuestras pobres existencias humanas? ¿Por qué no mejor nos olvidamos de este raro e irrepetible intento de triple mortal con tirabuzón a la invertido, y volvemos a lo que somos, dicen que somos, creemos o queremos creer que somos, y ya?
¿Nos hacemos cómplices, mejor, Ustedes conmigo, nos hacemos los locos y dejamos esto como está, a la espera de algún hecho que suceda y que nos haga a todos dar el salto al vacío de la desnuda realidad?
¿Sí? Ok, así nos quedamos calenticos en nuestra cotidianidad. Bueno, señores, que esto quede entre nosotros, que las palabras se las lleve la brisa y las confunda con el mar, para siempre, amén…
¡Salud compañeros y colegas!
martes, 15 de julio de 2008
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