martes, 15 de julio de 2008

II La situación (S/parámetros establecidos) 11/2004

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La situación

Anabella está casi pariendo, en su casa. El hijo que espera es de Ernesto, repartidor de pizzas de la zona, con quien secretamente ha establecido un tórrido romance. El problema es que Anabella está casada con Marcos, abogado. En la calle hay una tranca impresionante debido a huelga, paro y manifestaciones políticas. No hay forma que Anabella pueda salir de su casa ni que llegue la ambulancia. Marcos llama desesperado a la pizzería y pide ayuda motorizada, presentándose velozmente… Ernesto. Al ver Anabella a Ernesto, se atraganta, abre incrédula sus ojos, pero sonríe mansamente. Marcos interpreta eso como alivio de Anabella. (Lo es, en cierto modo). Ernesto casi no puede ocultar su alegría, satisfacción, y pánico. Sin embargo se hace el loco, sigue las instrucciones de Marcos, mira de reojo a Anabella. Ella pide algo de beber. Marcos sale del cuarto a por agua. Quedan solos Anabella y Ernesto. Ella fluctúa entre la alegría, la exaltación, el terror. Ernesto está feliz, aunque muy tenso. Se miran en silencio… Regresa Marcos. Se da cuenta que algo pasa pero no afina ni entiende. Entre ambos la cargan en la moto, como pueden. La moto arranca, Marcos se siente genial por haber encontrado salida a la situación. Sale de la casa caminando hacia la clínica, distante algunas cuadras. Al llegar, ya Anabella ha dado a luz. Médicos y enfermeras felicitan a Ernesto creyendo que es el padre. Este se pavonea orondo. Llega Marcos. Ante semejante espectáculo, adopta el papel de señor comprensivo y magnánimo, brindando champaña y demás. Algunos captan la realidad, se admiran de la sangre fría de Anabella, el aplomo de Ernesto y la idiotez de Marcos. Otros están algo confundidos y no saben bien quien es el padre y a quien felicitar, y de qué o porqué. Otros que no dudan que el padre es Marcos, no terminan de entender la extraña situación donde lo que es no parece y lo que parece no es. Sin embargo todos celebran el nacimiento del niño, felicitan a la madre, felicitan al motorizado por su "diligencia" y a Marcos por su desempeño en esta trama. Cuando se dice desempeño, se habla en términos generales y ambiguos. Marcos siente que algo está mal, no obstasnte hace el papel de feliz y orgulloso padre.

Más tarde, cuando y las visitas y familiares se han marchado, quedan solos Anabella, Marcos y el bebé.

-¿De quien es?, pregunta Marcos.
-Nuestro, responde mansamente Anabella.
-¿No hay otro?
-No, es este solo, responde Anabella, sonriendo mientras mira dulcemente y acaricia al bebé.
-¿Y el padre?, replica Marcos.
-Es el Padre Rigoberto, mi confesor el que lo bautizará. ¿Quién más podría ser?
-No sé, mi amor. Tu sabes que yo estoy desconcertado. Hay cosas que me ponen a pensar…
-Claro que tienes que estar desconcertado y pensativo, mi amorcito. Esta situación es nueva para nosotros y tendremos que enfrentar cosas tan distintas e inesperadas en la vida…
-Pero si ya esperamos lo que nos tocaba, nueve meses, contesta confusamente Marcos.
-Sí, pero aún quedan cosas por venir.
-¿A qué te refieres?
-A los imponderables de la vida, mi amor.
-Ah, a eso, bueno sí, pero eso será después.
-Eso digo yo, después.
-Por ahora solo estamos yo, tú y él.
-¡¡¿El?!!
-El niño, digo.
-Ah, claro, solitos los tres, para siempre y sin que nadie venga a meterse.
-Bueno, ha sido un gran y agitado día… mejor descansamos, mi amor…

(Luces en fade out)

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